El modernismo religioso y sus crisis III

Buonaiuti, en mayo de 1913, hizo balance de la situación del modernismo. Había decaimiento, indolencia y letargo. Quedaba un largo camino. La generación del éxodo continuaría su marcha. Quiso Renan como inscripción en su tumba: Veritatem dilexi. Sabía que el amor se goza en ella. Es paciente y servicial. Ni envidia, ni alardea, ni se engríe, ni se envanece. No obra con deshonor. No es egoísta. No lleva cuenta del mal recibido, ni se goza en la injusticia. La verdad se deja hallar por quien la espera en el silencio, la serenidad y la confianza. Los signos, el misterio y el testimonio...
