Soy un bosque que arde

Hace mucho, mucho tiempo, un rayo hizo arder un bosque y lo redujo a cenizas. Nadie salvó al conejo, que perdió su hogar en el acto. Nadie ayudó al lobo, que devoró al conejo cuando se desangraba porque una rama le cayó encima. Nadie advirtió a los pájaros de que los rayos nunca vienen solos, antes de que les alcanzara la muerte. Esta no es una historia de héroes y villanos. Estos versos hablan de la fragilidad, de la derrota y del amor a uno mismo; estos versos hablan del bosque que yo mismo fui una vez y de cómo las semillas se abren paso hasta ver la luz del sol, sin olvidar...


























































