Con un estilo de escritura que atrae la atención del lector desde el primer momento, el autor desgrana la vida de unos personajes que se mueven entre la tragedia, el humor, la ternura, el odio Adela , una mujer moderna, representa la distinción íntima de la burguesía, a la que también pertenece Silda, antítesis de aquella. La criada Julia, tan ruda como leal, encarna a una clase humilde que no renuncia a su decencia. Es, precisamente, la confrontación dramática entre el orgullo de ella y el de Petra, una aristócrata víctima de la hipocresía de su propia clase, uno de los capítulos ...