Sin ataduras
Algunos errores merece la pena repetirlos. La noche que Tasha Riordan pasó con Luc Bradshaw fue la mejor de su vida. Las dos siguientes fueron las peores: Luc desapareció sin dejar rastro y ella se vio arrojada a una prisión de las Bahamas, acusada de un delito que no había cometido. Ahora, siete años después, el agente secreto de la DEA había vuelto. Había invadido su ciudad. Su restaurante. Sus fantasías. Tasha no podía confiar en un hombre que le había mentido. Pero la química que había entre ellos era tan explosiva que tampoco podía fiarse de sí misma. Luc se había quedado ...