La creación del mundo o la mundialización

No dejamos de asistir con estupefacción a un mundo que ha perdido su capacidad de hacer mundo. A lo sumo, parece haber ganado solamente la capacidad de multiplicar a la medida de sus medios una proliferación de lo inmundo que nunca antes en la historia había marcado de esta manera la totalidad del orbe. Frente a ello, no se trata de inclinarse del lado de esta destrucción o entregarse a la lógica de una nueva salvación, pues no sabemos ni siquiera lo que una y la otra pueden significar. Debemos, al contrario, sostenernos a la altura del acaecer de este presente, interrogándonos acerca...

