Con los ojos abiertos

Wallace Stevens, hacia 1950, consideraba que los grandes poemas del cielo y del infierno ya se habían escrito, mientras que el de la Tierra permanecía inédito. Quizá nuestra aparente incapacidad para morar sobre este planeta sin dañarlo irreversiblemente tenga algo que ver con esta situación —en principio tan paradójica— en el ámbito de la poesía. Vivir en esta tierra/ Tierra, sin trascendencias falsas –ni escapatoria al cosmos, ni adoración de ídolos--, es un proyecto que comparten el ecologismo y la poesía moderna. La insistencia en el darnos límites y en la aceptación...
