Proletaria consentida

Novela de aprendizaje, pero sin moraleja final o redención a la vista, Proletaria consentida provoca seísmos en cada una de las situaciones que relata. Un autorretrato íntimo, familiar y generacional, que explora la conciencia de clase, las aspiraciones y el deseo. «La gente piensa que en Andalucía vivimos como lagartos felices al sol. Pero lo cierto es que el sol, como todo, es un privilegio. Cuando mis abuelos llegaron a la ciudad desde el campo lo único que podían permitirse era un segundo piso con vistas a otros pisos. Cuando mis padres se casaron lo único que podían permitirse...


























































