Manos

Si un extraño entra en tu casa, no corras, no grites…no le muestres tu miedo. El mejor recurso es esconderse. Yo sabía eso muy bien, pero mi debilidad me detuvo. Fue por eso que me aferré a lo único que me mantenía cuerda. Mientras él estaba dentro, no podía pensar con claridad. Pero de todas formas iba a morir…era lo más simple. Añoraba morir, pero fui egoísta. El relato que narra la breve vivencia de una adolescente que, al llegar a su casa después de un día normal, se encuentra con una horrífica visión, la cual la llevará a una odisea para escapar de su laberíntico...


























































