La historia argentina contada por mujeres II

Sinopsis del Libro

Este libro surge de una necesidad: restituir a las mujeres su papel protagónico en la historia. En estas páginas son ellas las que cuentan los hechos. Marginadas y subordinadas en todos los ámbitos, también lo fueron a la hora de escribir acerca de los acontecimientos que dieron forma a la actual Argentina. Sin embargo, siempre "estuvieron ahí". Y dejaron su testimonio. Este libro es el segundo tomo de La historia argentina contada por mujeres. Comienza con las consecuencias de la anarquía del año 1820, abarca la época rivadaviana y los años del rosismo y concluye en 1861, con la encrucijada tras la batalla de Pavón. Como en el tomo anterior, nuestro objetivo principal es ofrecer un espacio a las mujeres para que nos cuenten qué sucedió. En este caso, a lo largo de cincuenta años de guerras civiles durante los que el Virreinato del Río de la Plata dio origen a la República Argentina. A diferencia del tomo anterior, donde las voces de las mujeres aparecían en su mayoría en contextos judiciales -y, llamativamente, en asuntos criminales que las tenían como víctimas o culpables-, ahora aparecen en cartas privadas y también en la prensa escrita, indicio de que la sociedad patriarcal comienza a ofrecerles la posibilidad de expresar sus ideas. En general los libros de historia las mencionan como las "esposas de". Aquí reivindicamos su participación en los últimos momentos de la guerra de independencia, en las guerras civiles, en el exilio y en el ejercicio del poder. Actrices, guerreras, políticas, damas, escritoras, viajeras, amigas, esposas, madres, amantes e hijas nos cuentan la historia que protagonizaron, la historia que entenderemos a partir de sus palabras, sus motivos y sus emociones. Si hasta ahora hemos concebido y nos han enseñado una historia sin mujeres, hemos concebido y hemos aprendido la mitad de la historia. Gabriela Margall

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Biografía de Gabriela Margall

Gabriela Mistral, nacida como Lucila Godoy Alcayaga el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Chile, es una de las figuras más emblemáticas de la literatura hispanoamericana y la primera mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945. Su vida estuvo marcada por el amor, la pérdida y una profunda dedicación a la educación y a la poesía.

Desde muy joven, Mistral mostró un gran interés por la literatura y la escritura. A los 15 años, comenzó a trabajar como profesora en una escuela rural, lo que influiría notablemente en su obra literaria y su compromiso con la educación. Su pasión por el aprendizaje y la enseñanza la llevó a desempeñar cargos en diversas instituciones educativas y a involucrarse en movimientos pedagógicos en Chile.

Uno de los aspectos más significativos de la vida de Mistral fue su relación con su madre, quien, aunque tuvo una influencia positiva en su desarrollo, también le dejó una profunda sensación de pérdida. Esta relación se refleja en sus poemas, donde el amor maternal y el sufrimiento están entrelazados. La muerte de su primer amor, el joven Manuel Enrique González, también dejó una huella indeleble en su vida y su poesía, que a menudo aborda el dolor y la nostalgia.

El reconocimiento a su talento poético llegó en 1914 con la publicación de su primer libro, “Los sonetos de la muerte”, que obtuvo el primer lugar en el concurso de los Juegos Florales de Santiago. Este trabajo marcó el inicio de una carrera literaria que se consolidaría con el tiempo. Su poesía, caracterizada por la musicalidad, el simbolismo y la profundidad emocional, abarca temas como el amor, la muerte, la naturaleza y la maternidad.

En 1923, Mistral publicó “Ternura”, una colección de poemas destinados a niños, lo que demuestra su amor por la educación y su deseo de conectar con los más jóvenes. Este libro se convirtió en un clásico de la literatura infantil en el mundo hispano. Su tercer libro de poesía, “Lagar”, publicado en 1954, es considerado uno de sus trabajos más completos y profundos.

A lo largo de su vida, Mistral trabajó como diplomática y cónsul en varios países, incluyendo México, Estados Unidos y Francia. Su trayectoria internacional le permitió conocer a muchos intelectuales y artistas de la época, lo que enriqueció su obra. Durante su estancia en México, se vinculó con figuras como Diego Rivera y Frida Kahlo, y participó activamente en la vida cultural del país. También fue una defensora de los derechos de las mujeres y la educación, y se interesó por las problemáticas sociales y políticas de su tiempo.

El Nobel de Literatura que recibió en 1945 no solo fue un reconocimiento a su obra poética, sino también a su contribución a la cultura y la educación en América Latina. La Academia Sueca destacó su "poesía lírica que, inspirada por un profundo sentimiento de amor, ha dado a la lengua española una poesía de gran belleza." Este premio consagró a Mistral como una de las voces más importantes de la literatura mundial.

Gabriela Mistral falleció el 10 de enero de 1957 en Nueva York, pero su legado perdura a través de su obra. Su poesía sigue siendo estudiada y recitada en todo el mundo, y su vida es un ejemplo de dedicación a la literatura y la educación. Mistral ha dejado una huella indeleble en el panorama cultural latinoamericano, y su figura sigue siendo un símbolo de la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres.

La obra de Mistral continúa inspirando a nuevas generaciones de escritores y lectores, reafirmando su lugar en la historia de la literatura. Su vida y su obra son un testimonio del poder transformador de la poesía y un recordatorio de que, a través del arte, es posible conectar con las emociones más profundas del ser humano.

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