Britania ha sido conquistada, pero, aun así, y pese a todos los esfuerzos, sigue siendo una espina clavada para el Imperio romano. Sus tribus acosan, implacables, a las legiones, y, lejos de ser un pacífico enclave en el norte, Britania se ha convertido en un lugar rebelde y demasiado complicado, llena de rebledes furiosos y alianzas inverosímiles contra el enemigo común. Y, además, la corrupción entre los codiciosos funcionarios provoca que los recursos que tanto necesitan los lugareños se vean desviados a otras partidas... Así las cosas, para las legiones, Britania significa una...