Un recuerdo puede diluirse con el tiempo y dejar solo la sensación, la idea, el concepto. Un recuerdo puede borrarse a punta de calmantes, ansiolíticos, antidepresivos, somníferos, terapias, exceso de trabajo, mucha vida social y ocupaciones, pero hay cosas que se anclan a la memoria y que permanecen ahí, esperando que uno tenga el valor suficiente para bucear en ellas. Un viejo recorte de diario muestra a un grupo de estudiantes que acaban de tomar el liceo. Se los ve alegres e ilusionados sobre el techo del edificio, no pueden ni vislumbrar lo que les espera. Entre ellos están Juan y...