Casi todo el mundo recuerda la apuesta que permitió a Quevedo llamarle coja a la reina sin efectos secundarios o el pétreo motivo por el que el primer Papa se llamó Pedro. Y, sin embargo, ¿quién sabe qué es un calambur? ¿Y un logogrifo, un palíndromo, un bifronte, una paranomasia, un lipograma, un cronograma, un contrapié...? A menudo los juegos de palabras van más allá del simple chascarrillo. Una línea sutil y poco divulgada enlaza el enigma de la Esfinge con los métodos cabalísticos, los artificios barrocos, los juegos vanguardistas e incluso los pasatiempos de la prensa....