En Saqqarah, a las puertas del desierto, Imhotep el Arquitecto está encargado de construir una tumba digna del Faraón, devorado por una larga agonía. Obsesionado por la desaparición de su hermano gemelo, ahogado en las aguas del Nilo, Imhotep inventa las leyes de un mausoleo a la medida del Reino de los Muertos. Así edifica la primera de todas las pirámides, que magnifica el vuelo de su soberano bienamado hacia el dios Sol, Râ. Sin embargo, esta obra grandiosa no pone fin a la tarea del Arquitecto... Su alma es obligada a reencarnarse a lo largo de nueve vidas encadenadas de un siglo a ...