Como es normal, todas las personas quieren sentirse amadas, seguras, y desarrollar una reputación de integridad, siendo capaces, fuertes, valientes, y hábiles para enfrentar las presiones malsanas a las que somos expuestos todos los días, tanto en el ámbito espiritual como en el personal. Es una constante lucha no ceder a las innumerables tentaciones del diario vivir y la guerra por permanecer en pie, cuidando de desilusiones el órgano central del cuerpo humano, que es el corazón y convirtiéndolo en el oasis del cual emanen corrientes de paz y de salud espiritual, mental y emocional....