Ya hace algún tiempo, desde el final del siglo pasado, que Francisco Valderas Jara lleva dedicado al apasionante oficio de escribir, pues al llegarle el momento de la jubilación decidió trocar la espada por la pluma y despedirse de una laga etapa dando libertad a su, hasta entonces, sofocada vocación literaria por culpa de su absoluta dedicación a una muy dilatada carrera profesional en el Cuerpo Nacional de Policía donde llegó a alcanzar el grado de Comisario, profesión absorbente donde las haya, que, si bien no le dejó tiempo para tareas distintas al quehacer diario, le hizo, sin...