Destinos entrelazados

"Alfredo Rodríguez a sus cincuenta años, lo tiene todo: prestancia, prestigio profesional, situación económica envidiable, una esposa linda, enamorada y refinada, hijos inteligentes, y una amante apasionada con infinitos recursos eróticos. Sin embargo, una serie de acontecimientos viene a alterar su vida. Como el protagonista afirmó una vez: "a veces es necesario desaparecer de uno mismo (...) perder para ganar otra cosa que no sea del mismo orden” y tal afirmación adquiere un sentido premonitorio. El gran empresario, el hombre de éxito, frío e inescrupuloso, —por algo le dicen...

































