La prisa, uno de los males de nuestro siglo XXI, no puede justificar el yerro. Errores sintácticos y ortográficos, dislates preposicionales corroboran que se desconoce el español. Saber hablar y escribir es el corolario de un trabajo circunstanciado que comienza en la infancia; primero, en el hogar y, luego, en la escuela. La lengua también necesita su tiempo para crecer, como todas las grandes realizaciones, y el hablante, desde pequeño, con la ayuda de adultos responsables, debe aprender a diferenciar las formas extraviadas de expresión de las formas correctas, debe aprender que no...