La residencia de personas mayores Virgen del Prado está ubicada en un lugar inhóspito, sin comunicación con el exterior y, recibe, por lo general, pocas visitas. Es un caldo de cultivo donde se dan situaciones extrañas y, a la vez, cargadas de mucha humanidad. Generalmente solo las personas mayores y los que allí trabajan saben lo que se cuece dentro de sus cuatro paredes. A pesar del deterioro físico que supone la vejez en su interior ellos guardan la juventud. El alma no tiene edad. Mantienen los recuerdos, la ilusión, la esperanza, la rebeldía. Son personas y, por lo tanto, tienen...