Hasta la creación del Colegio General de Todas las Armas, en 1842, la formación de los oficiales de infantería y caballería del ejército español, más práctica que teórica, tenía lugar en el seno de los respectivos regimientos, y los ascensos se conseguían en el campo de batalla con valor, disciplina y determinación. Un sistema y unos valores castrenses que en parte explican las vicisitudes políticas, los pronunciamientos, las revueltas y los conflictos bélicos que convulsionaron la España del siglo XIX. En la mayoría de ellos, directamente o en la sombra, tuvo participación...