Al afirmar que el arte es la actividad fundamental de la vida, Nietzsche pone la estética en el centro de su filosofía. Este lugar privilegiado de la estética se mantiene a lo largo de toda la meditación del filósofo. Así, en sus primeros escritos, el mundo es un dios que se redime de su dolor y contradicción creando el ámbito de la apariencia, de modo que la existencia es contemplada como la obra de arte surgida de la fuerza primordial: Dionisio habla el lenguaje de Apolo. En sus últimos escritos la realidad es concebida como una serie de fuerzas múltiples que, debido a su exceso...