Decía Aristóteles que toda trama se compone de un planteamiento, un nudo y un desenlace. El planteamiento –y todo prólogo, en cierto sentido, lo es– debería componerse a su vez de unas palabras sobre los orígenes, los contenidos y el título de lo que el libro desarrolla luego en su nudo o parte principal. El desenlace de un libro es, en realidad, su título. Los orígenes son el hilo y los contenidos, la caña. El título funciona como el anzuelo. Por eso su explicación debe ir al final. Los orígenes Este libro surge de lo que en la situación editorial actual podría calificarse...