Camilla vive de notas esparcidas por el viento. Estudia en el conservatorio y la música es todo su mundo. Vive en un pueblecito cerca de Milán, el mismo en el que nació y que, a diferencia de sus amigas, todavía no ha logrado abandonar. Quién sabe, quizá algún día lo hará, para intentar colmar la inquietud que a veces la asalta. Teo acaba de llegar al pueblo y todavía tiene grabado en la retina el mar de su Cerdeña, el mismo que de pequeño miraba todos los días por la ventana, en casa de su abuela. Allí, con la nariz pegada al cristal, hacía descubrimientos extraordinarios,...