Los frutos caídos

En el pequeño parque de la pequeña ciudad, una de las dos capitales de provincia menores de España, aparece una mañana de junio, colgado de un pino, el cadáver de un adolescente poco recomendable. Todo apunta a que se trata de un suicidio, pero el comisario Maroto percibe, aun sin indicios claros, la huella de un posible asesinato, su aroma de niebla... Maroto sabe que tiene que darse prisa. Los asuntos de menores siempre resultan incómodos y no sirven nunca para ganar medallas al mérito. Sus jefes de Madrid quieren que dirija sus esfuerzos y efectivos a otro caso mucho más vistoso y...


























































